El Eslabón Entre Lo Bueno Y Lo Perfecto (II)

sergio enriquez

 

En el primer servicio de hoy, empezamos a enseñar un tema que complementa una serie de enseñanzas respecto a la perfección, y lo que estuvimos viendo es precisamente como lo hemos titulado en esta oportunidad; y lo hemos enfocado como Atrio, lo bueno y El Lugar Santísimo lo perfecto; pero necesitamos encontrar el eslabón para llegar de uno al otro y que podamos avanzar, siendo ese eslabón lo agradable y que está tipificado en el Lugar Santo; no obstante, ese eslabón se ha perdido, principalmente cuando se trata de agradar a Dios.

Entonces, lo primero que debemos creer es que puede haber perfección estando en la tierra, porque muchos piensan que se puede alcanzar la perfección, pero en el cielo y no es así; podemos ser perfectos estando en la tierra; porque es un mandamiento del Hijo; de tal manera que no podemos optar por una posición menos a la perfección, siendo ese precisamente uno de los problemas en la mente de muchos, porque se conforman con menos, se conforman siendo casi perfectos, pero no es esa la meta que Dios desea que alcancemos.

No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2 RV 1960)

Dios nos ama, pero El desea ver en nuestra vida la perfección y de hecho El, que ha empezado la buena obra en nosotros de cierto la terminará, de tal manera que Dios no se conformará con menos, El tiene una meta en nuestro proceso y no descansará hasta ver Su obra terminada. Por eso debemos saber que todo lo que nos sucede, Dios lo ha permitido para el perfeccionamiento de nuestra vida, no hay nada que no tenga su debido propósito definido para que nos procese hacia la perfección en nuestra vida.

¿COMO SE AGRADA AL SEÑOR?

Y no os olvidéis de hacer el bien y de la ayuda mutua, porque de tales sacrificios se agrada Dios. (Hebreos 13:16 LBLA)

Necesitamos relacionarnos con los inconversos, con los conversos y con Dios pero ninguna de las tres relaciones pueden ser igual entre sí; la relación con los inconversos es hacerles el bien, con los conversos es tener comunión entre los hermanos, y con Dios es adorarle. Necesitamos tener claro los tres conceptos porque no podemos tener comunión con los inconversos, pero no significa que no los podamos ayudar; en caso contrario no podemos juntarnos con un inconverso para que oremos juntos porque eso sería ecumenismo.

Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor. (Hebreos 12:28-29 RV 1960)

Una de las formas como podemos agradar a Dios, es sirviéndole con temor y reverencia en cualquiera de las áreas que pueda haber en la Iglesia, o sea, desde barrer o cuidando carros, hasta predicar y enseñar la bendita palabra de Dios. Cuando Dios ve nuestro servicio hacia El con temor y reverencia, se agrada de nuestra vida.

Y sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que El existe, y que es remunerador de los que le buscan. (Hebreos 11:6 LBLA)

Dios obrando en nosotros, hace que hagamos lo perfecto. Es por eso que necesitamos que El tome el control completo de nuestra vida y nosotros creer que no nos dejará a medio camino aunque a veces El permite que estemos en desiertos o deja de visitarnos, es solamente para ver cuál es nuestra reacción ante la falta de Su presencia.

Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. (Hebreos 10:38 RV 1960)

Si verdaderamente queremos agradar a Dios, no podemos retroceder como lo han hecho muchos que quizá se han regresado al mundo, porque cuando fueron trasladado de las tinieblas a la luz de Cristo, empezaron a tener problemas y no quisieron perseverar en la fe; como consecuencia no agradan el corazón de Dios. Pero nosotros debemos pensar en nuestro corazón que aunque las pruebas se intensifiquen, no podemos retroceder, como decía Job: aunque me mate en El espero.

Nosotros hemos sido llamados al Año de la Conquista y debemos creer que El está con nosotros porque a donde vayamos a conquistar lo haremos en Su nombre y en obediencia a Su palabra porque lo que deseamos es agradarlo.

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