Rodolfo Mendoza – Cuando la promesa toca a la puerta

Pastor: Rodolfo Mendoza – www.CashLuna.org

Mateo 25:1
Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas. Las insensatas, tomando sus lámparas, no tomaron consigo aceite; mas las prudentes tomaron aceite en sus vasijas, juntamente con sus lámparas. Y tardándose el esposo, cabecearon todas y se durmieron. Y a la medianoche se oyó un clamor: !!Aquí viene el esposo; salid a recibirle! Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron, y arreglaron sus lámparas. Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: !!Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.

Todas se durmieron, pero cuando lo oyeron, se despertaron. En la vida, va a tener puertas grandes y pequeñas; Dios abre y cierra puertas, pero que Él las abra, no quiere decir que usted vaya a entrar.

En aquellos tiempos, se acostumbraba que el esposo entrara a las reuniones, hoy son las mujeres. Decían: “Ahí viene el novio,” y todos salían a recibirlo; usualmente, había un cortejo de doncellas vírgenes. Estas jovencitas tenían que esperar al novio para acompañarlo a la ceremonia. Para que las reconocieran, todas tenían que tener una lámpara. El novio llegó tarde, a media noche. Todas tenían lámparas, encendidas, pero unas pensaron que el novio podía retrasarse y otras no. Se durmieron todas, entonces gritaron: “Ahí viene el novio y se despertaron”. Las cinco prudentes tenían aceite extra. Las que eran insensatas no tenían más aceite de reserva. En aquel tiempo, el comercio cerraba temprano. Las insensatas no tenían, y encima de eso, salieron a comprar. Nadie les iba a vender. En el momento que se fueron, llegó el novio, y vio sólo a cinco vírgenes, y se las llevó. Las insensatas se quedaron afuera.

El pastor enseñó acerca de estar preparados en el momento que la puerta se abre. Todas las diez vírgenes estaban esperando que el novio llegara; todas sabían que tenían que tener lámpara, todas querían entrar, pero no todos entraron. De igual forma, todos tenemos promesas de Dios, pero no toda persona que recibe una promesa de Dios la ve cumplida. ¿Cómo está usted al momento que la promesa toca la puerta? Dios da promesas en la Biblia, en profecías, de muchas maneras, pero muchas de éstas, su cumplimiento viene disfrazado de una oportunidad. Cuando Dios te quiere bendecir, por ejemplo, con el matrimonio. Tú estás solito, y estás esperando la promesa de tener a una esposa. Viene Dios y dice: “Adán, estás muy solito, te voy a dar una ayuda”. Le sacó una costilla y le presentó a Eva. Dios presenta, pero no se le declara por usted. Cuando Adán vio a Eva, dijo: “Esta sí es carne de mi carne y hueso de mis huesos”. Adán vio la oportunidad que Dios le presentó y la tomó. Pero, ¿se imagina ese Adán, sucio, con ropa rota, etc., y pierde la oportunidad que le dieron? ¿Cuántas mujeres han separado hombres que Dios les ha presentado? Luego se preguntan que por qué Dios no cumple la promesa. Pues le ha traído varias opciones, y usted todavía no está listo.

Hay mucha gente que está a la espera de una promesa de Dios. El te ha prometido una familia linda y bella, Dios te da oportunidades. Yo no conozco a ninguna persona que se haya quedado soltera por falta de oportunidades, todos las tuvieron, pero no las aprovecharon. Nadie está desempleado por falta de oportunidades, sino por no saber aprovecharlas. Dios responde a través de oportunidades.

II Samuel 15:30
Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían. Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel.

David tuvo un hijo llamado Absalón, era rebelde, se rebeló en su contra y trata de darle un golpe de estado. David salió huyendo con su gente más fiel. Absalón toma el poder, y se le unió uno de los mejores consejeros de David, pero éste hace esta oración: “Señor, entorpece el consejo de ese hombre”. David sabía que si ese consejo lo daban, él iba a perder la guerra. ¿Cómo responde Dios?

Verso 32 Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios, he aquí Husai arquita que le salió al encuentro, rasgados sus vestidos, y tierra sobre su cabeza.

Le aparece otro consejero bueno a David, y éste lo manda con Absalón para entorpecer el consejo del otro. Y David fue puesto por rey otra vez. La respuesta de Dios fue inmediata, y David supo entender que detrás de una oportunidad, viene una respuesta. El lo aprendió cuando era un muchacho; dice la Biblia que fue ungido por el profeta y le dijo que sería el próximo rey de Israel. El sabía esperar la oportunidad y fue cuando llegó el gigante; ese día botó a Goliat y empezó su caminar.

Eclesiastés 9:10-11
Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas; porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría. Me volví y vi debajo del sol, que ni es de los ligeros la carrera, ni la guerra de los fuertes, ni aun de los sabios el pan, ni de los prudentes las riquezas, ni de los elocuentes el favor; sino que tiempo y ocasión acontecen a todos.

A todos se nos presentan oportunidades. Dice que los más rápidos no son los que ganan las carreras; no son los más elocuentes los que tienen favor delante de la gente, sino de la gente que sabe ver la oportunidad y la aprovecha. Cuando te venga una oportunidad, tómala según tus fuerzas. Dios te ha dado oportunidades, pero no has estado preparado para ellas. ¿Cuántas veces se te han presentado buenas oportunidades y no has estado preparado para esto? Mucha gente confunde oportunidades con la suerte. Quiero decirle que la suerte no existe, sino personas que aprovechan las oportunidades de Dios. Gente que ve detrás de una pequeña puerta, una gran bendición de Dios. David vio en una ciudad el sustento que había por tres años. Josué vio detrás del servicio, una oportunidad. ¿Cuánta gente quiso haber seguido a Jesús? Mateo estaba sentado cobrando impuestos, y Dios dijo: “Sígueme.” Ahora está en todos los evangelios. Lo mismo con Andrés, ahora es uno de los doce apóstoles. Cuando está enfocado en las oportunidades de Dios, las puertas se abren.

Mi esposa y yo estamos claros en querer construir nuestra casa. Ya tenemos los colores que queremos, el diseño, etc. Cada vez que entramos a una casa parecida, vemos los detalles. ¿Qué pasa? Empieza a adquirir sabiduría en eso. Cuando está siempre enfocado en las promesas de Dios, siempre encuentra una puerta. Dios dice: “Te voy a ayudar a ganar la guerra”. Y la gente dice: “Me voy a dormir entonces”. Es como aquella historia que les cuentan a los niños. Dice que había una inundación y cada vez había más agua. Había un hombre que decía: “Dios me va a sacar de esto”. Pasó una canoa, un barco y un helicóptero queriéndolo ayudar, pero él insistía que Dios lo sacaría. Se murió, llegó al cielo y preguntó por qué no lo había sacado. Dios le respondió que le había mandado una canoa, un barco y un helicóptero y no se quiso subir. Las promesas de Dios siempre vienen en el momento menos esperado. Yo conocí a mi esposa sin andarla buscando. De la misma manera, encontré el trabajo que tengo ahora. La segunda oportunidad que había era ingresar productos en una computadora, y yo no sabía usarla. Aprendí a usarla cuando vino la oportunidad de hacer la página hace unos años, me la encargaron a mí. En eso, hubo oportunidad de hacer encuentros, así que me ofrecí y nos preparamos, juntamos un equipo, investigamos, y hoy hay encuentros por todo el mundo. Luego surgió la oportunidad de hacer congresos; hasta el día de hoy, hemos hecho 18 congresos. Dios me prometió que un día me iba a levantar, y que haría grandes cosas en este ministerio. En esas oportunidades, había cosas muy grandes delante de Dios. ¿Sabe por qué vine a trabajar tiempo completo aquí? No fui al primero que llamaron, pero tomé la oportunidad y aquí estoy.

Ese talento que Dios puso en tus manos es la oportunidad que El te ha dado. Dios quiere darte cosas grandes, pero la gente no se prepara para éstas. Michael Jordan dijo: “Cada vez que entrenamos más, tenemos más suerte”. Ésta es la consecuencia de estar preparado para tomar las oportunidades que Dios te ha enviado. Si dice: “No tengo trabajo”. Sí lo tendrá si está preparado para responder. Mucha gente no sabe lo que los gerentes quieren, no se preparan. Hay muchos que han puesto negocios, y nunca le han preguntado a nadie cómo lograr uno exitoso. Lo mismo en el matrimonio; si quiere tener uno bueno, debe prepararse para ello. La gente no se prepara para eso.

Apocalipsis 3:20
He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.

¿Estoy preparado para mi matrimonio? Dios siempre te va a dar la oportunidad de casarte con alguien, pero si no estás listo, la vas a ver pasar. ¿Está listo para un buen matrimonio? ¿Para tener hijos? La gente sólo tiene hijos por tenerlos, algunos hasta por accidente. Se olvidan de cuidarse, quedan embarazadas y luego resulta que Dios se lo mandó. ¿Está usted preparado para el trabajo que tanto ha soñado? ¿Qué pasaría si hoy lo quieren ascender a gerente? ¿Tiene la educación? Si no está listo, no toque la puerta todavía, prepárese primero. Lo más irónico de todo es que la sabiduría clama en las calles porque la tengamos. Dice: “Aquí estoy, tenme; si me tienes a mí, tienes todo”. Usted encuentra sabiduría en todos lados. Métase en Internet y encontrará cómo ser un buen padre, empresario, cristiano. ¿Quiere ser líder de una red? ¿Está preparado para eso? ¿Está preparado para la crisis? ¿O está siendo como el hijo pródigo que todo lo derrocha? ¿Está preparado para el día de la bendición? Hay gente que no la saben llevar, dejan de diezmar, de venir a la iglesia, etc. ¿Estás preparado para el día de la muerte? Porque va a venir la tuya y la de la gente que te rodea. ¿Estás listo si Dios hoy te llamara y te dijera: “Aquí están las cuentas”? ¿Estás listo en tu departamento si tu jefe te pide cuentas de lo que haces? ¿Estás listo para un nuevo proyecto?

Dios comienza a dar promesas: “Te quiero bendecir, prosperar, levantar…” y usted le cree. Pero tarda esa promesa unos días, meses, años y se duerme. En eso, llega un día el Señor y le dice: “Aquí estoy”, y usted no estaba preparado. Dios le dice: “Voy a convertir a uno de tus hijos en un gran profeta”, ese día va a llegar. Pero para mientras, tiene que prepararse. Si mi hijo va a ser un gran profeta, lo voy a preparar para cuando llegue el día, y Dios lo levante. Si eres soltera y Dios te dice: “Te voy a dar un marido que te ame y te respete”. Pero cuando llegue, que encuentre una joven bien vestida, cuidada, que sabe responder ante la llegada de un hombre. A cada uno le va dando una promesa; todos las tenemos. Estoy seguro que has tenido en tu corazón una promesa de Dios y has dicho: “Yo te he creído por eso”, pero no la tires por un lado, va a llegar.

Nosotros con mi esposa, cuando éramos novios, por cinco años sembramos y ofrendamos por una casa a Dios; en eso, vino la oportunidad de sembrar en este templo, y lo dimos todo. Al día siguiente, nos regalaron la casa. El va dando promesas. Estoy seguro que Dios ha dado muchas promesas financieras, porque el templo que estamos construyendo es una oportunidad para sembrar y cosechar. Algunos la aprovechan y prosperan, y otros la ven pasar. Hoy me saludaba un joven y decía: “Este año me gradúo del colegio”. El no había sacado ni los básicos, pero escuchó la Palabra y decidió tomar la oportunidad.

Cuide las relaciones que tiene con las personas, Dios usa otras personas para abrirle puertas. Deje de pelearse con todos; hay gente que se pelea con el vecino, con el compañero de trabajo, con el jefe. Deje puertas abiertas en todos lados, una de esas usa Dios. “Yo estoy llamando, escucha mi voz, abre y te voy a dar todo lo que has soñado”. ¿Sabe cuál es la más grande de todas las promesas? No es la prosperidad, ni el matrimonio, ni los hijos, sino es Él. Pero hay gente que no está preparada. Tal vez era el momento para darte la Palabra para consolarte, pero estabas en tal carrera, en tal estrés, que no hiciste tiempo para escucharlo. Si quiere que Dios le abra la puerta, dedique tiempo a Dios, apague la televisión, aléjese de la bulla y va a encontrar la mejor bendición que es Él. Todos los días Dios te llama a orar. Hay veces te provoca orar con un sueño, con una noticia, con un toque dulce a tu corazón, pero todos los días Él es fiel en llamarte a la comunión con Él. Abre la puerta y ten comunión con El.
Dios está tocando la puerta para que le abras tu corazón a Él y le recibas. Si tú quieres abrirle la puerta a Jesús, haz conmigo esta oración.

Pastor: Rodolfo Mendoza – www.CashLuna.org

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.