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Tommy Moya – Preparación y Entrenamiento para Líderes de Equipo II

Tommy MoyaÉxodo 18
Cada vez que lea este libro, se está encontrando con un libro de transición. Hay 14 paradas en el libro de Éxodo que el pueblo de Israel tiene que hacer y cada una representa una dimensión que Dios nos introduce. Es un libro que está preparando a su pueblo para lo que eventualmente tendría que hacer: conquistar la tierra prometida. Aquí hay una historia de un líder que tuvo que ser perfeccionado por Dios, sintió la carga de libertar al pueblo de Dios, fue lanzado a un desierto y en ese proceso, se encuentra con un hombre llamado Jetro. ¿Cuántas personas han tenido a alguien que les ha dicho: “Tienes una buena intención, pero la forma en que estás llevando a cabo eso, te va a matar a ti, a tu familia e iglesia”. Eso es lo que hace Jetro, confrontar a Moisés. El está siendo confrontado por un sacerdote de Madián, le dice: “Buenas intenciones, pero malos procedimientos”. Podemos tener la pasión más grande, y los métodos no son precisamente los mejores.

Verso 16-18
Nos enfocamos en la declaración que Jetro le hace a Moisés. De ahí empezamos a ver el entrenamiento de aquellos que Dios llama a liberar a su iglesia. Encontramos una serie de principios aquí, pero antes quiero mencionar algunas responsabilidades básicas de los líderes de equipo.

1. Los dirigentes reclutan a las personas. No es que la gente vino y apareció en nuestro equipo; él esta buscando a los componentes.

2. Establecen metas y prioridades de tal forma que sean alcanzables. No le ponen un cuadro ilógico, sino que le establece las metas dentro de los parámetros. Esto es importante, porque en nuestra forma de motivar a la gente, decimos cosas que no son posibles. Dios le ha dado el mundo entero a toda la iglesia a través de toda la gente. Dios no dice: “Te he entregado el mundo, sino que nos entrega aquello que pertenece a la jurisdicción ministerial y al grado espiritual que nos ha dado. Ésta determina los parámetros de nuestro alcance. Por eso, es que Pablo decía que conforme a la medida de autoridad que había recibido, ejercía su ministerio. Él sabía cuál era su medida y en ésta, no hay diablo que me pueda robar, porque Dios me lo entregó y tengo que ir a poseerlo. Cada pastor, líder que entiende su medida de autoridad no debe estar peleando con otros, porque cada uno ha recibido una medida que le entrega un territorio específico. Dios no le dijo a Josué: “Todo lo que tú quieras, lo conquistas.” No, le da las demarcaciones, la extensión de su visión. Porque una vez tú sepas lo que Dios te ha entregado, cualquier cosa se tiene que ir. Por eso Dios le dijo a Josué: “Yo ya te lo he entregado, pero dentro de esto, están los Jebuceos, sácalos porque yo ya te entregué ese territorio. Métete en el territorio y atrévete a hacer lo que Dios te ha dicho, tienes la victoria garantizada; pero no me puedo meter en el territorio de otro, porque no es lo que me han dado. Tienes que entender cuál es tu jurisdicción. Los líderes saben cuáles son las metas alcanzables.

3. Inspiran a los equipos a ser los mejores. Que usted sea parte de un equipo y va con el dirigente, y el primer desanimado es él, no puede ser. Pero por ahí aparece un muchacho de 17 años, que lo habían entrenado en las madrugadas, por eso es que entrenamiento en privado, produce algo en público. He ahí la diferencia entre Saúl y David. Saúl nunca fue entrenado en privado, pero David era la respuesta del corazón de Dios para el pueblo. Entrenamiento privado siempre produce algo en público. De hecho, usted notará que los líderes que tienen miedo de moverse, siempre estarán mirando las imposibilidades. Si usted no sabe dónde está parado, hay líderes que quieren intimidarte, te quieren poner sus armaduras, que camines como ellos. Lo que no saben es que vienes con una visión, embarazado, pero dices: “Yo no voy a pelear con el gigante, porque él no me está ofendiendo a mí sino al Rey. Por eso es que David podía impartir ese espíritu de trabajo, al punto que en la cueva de Abulán le traen todos los afligidos, pero de ahí salieron todos los guerreros. Porque el mejor motivador no es la gente, sino su líder. Los buenos dirigentes de equipo lo inspiran.

4. Diseñan estrategia para el equipo.

5. Desarrollan destrezas individuales. Cada buen dirigente sabe cuál es el don dominante, prevaleciente, la gracia que le ha dado a cada componente de su equipo y lo ayuda a desarrollarse.

6. Conduce las prácticas de entrenamiento. Yo estuve toda mi vida en el deporte. Uno no puede ir con faldas en ese tipo de juego. Tenía un coach que se nos paraba, cuando terminaba de hablar con uno, ya no había nada que hacer. Pero son los buenos entrenadores los que conducen en la práctica. Uno de los principios es que si ustedes no lo pueden hacer sin el público, no lo podrán hacer con él. Los buenos entrenadores saben que no es el público lo que entrena a la gente, sino el trabajo de cada uno.

7. Afirman los componentes del equipo. Nunca un buen líder alaba, apoya o motiva al comportamiento negativo. El líder del equipo tiene que reforzar lo positivo y corregir lo negativo. Cultivan un espíritu de equipo y un ambiente de que vamos a ganar. Ganar o perder es una actitud. Porque usted perdió cuando no aprendió nada de eso, pero si aprendió aun de la derrota, está siendo entrenado para no cometer los mismos errores. Esto es una actitud. Ya se nos dijo que no importa lo que estemos atravesando, somos más que vencedores. Los buenos líderes valoran la contribución de cada equipo. Esta gente sabe el valor y lo que contribuye a cada miembro.

8. Forman cohesión, unión. La unión es algo intencional, provocado. El Señor les dijo a los discípulos: “Vayan y esperen en el aposento alto”. Y dice que cuando estaban ahí, estaban juntos y unánimes. Hubo una intención para que la unidad se pudiera dar y como resultado, usted sabe lo que sucedió.

Les menciono esto porque no podemos subestimar el entrenamiento para los líderes de equipo. Ninguna de las experiencias que hemos vivido ha sido en vano. Por más difíciles, ninguna experiencia en Cristo es una pérdida, para los que aman a Dios, todo les ayuda bien. Tú podrás sacar cosas nuevas y viejas del mismo tesoro y vas a entender que Dios te ha entrenado para las cosas que harás ahora. Dios entrenó a Moisés para que pudiera enfrentar a Faraón, lo introdujo dentro de ese imperio; lo ubicó para cuando llegara el tiempo correcto, los pudiera utilizar. Dios está salvando profesionales en altos niveles del gobierno, de la música, del cine. Dios está salvando gente que el mundo la entrenó, los transforma, les cambia el corazón y los envía al mundo para hablar su Palabra y cambiar ese paradigma que viven. Dios está haciendo cosas extraordinarias, entrenó a Moisés, lo expuso. Estudios sin experiencias con Dios, asesinan. Son las experiencias que te marcan las que te llevan a decir “ahí estaba Dios”. En la zarza, lo transformó con una experiencia transformadora. El también tuvo que pasar por la experiencia de elegir a su equipo de trabajo.

Estuvimos hablando que Jetro le dio siete principios a Moisés, hoy vamos a continuar con eso.

1. Ve tú delante de ellos. Escoge varón para dirigir. En Números vimos que escogió a varias personas, que significan quienes deben componer nuestros equipos de trabajo, sus características.

2. Nunca menosprecies la oscuridad. Cuando Dios fue a promover a Moisés, lo sacó del ojo público y lo llevó al desierto. Hoy hay gente que necesita entender cuál es la etapa en la que se encuentra. Él pensó que estaba listo para lo que tenía que hacer, pero Dios sabía que necesitaba ciertas herramientas que sólo te dan los desiertos. Si te encuentras en un desierto espiritual, que te estás preguntando por qué viene esto a tu vida, puedes estar con la convicción que la tierra prometida esta más cerca de lo que pensabas, porque Dios te ha llevado al desierto para llevarte a otra dimensión.

La grandeza se forma en soledad y en oscuridad. Si tu ministerio está estancado, no te desesperes porque ese tiempo Dios lo está usando para prepararte para cosas extraordinarias. Yo no vengo de un hogar cristiano, vengo del mundo. Me convertí, llegué a Orlando con el sueño de jugar béisbol, con una pasión tremenda de desarrollarme en el deporte. Al año de estar ahí, prediqué mi primer mensaje. La gente dice: “Yo creo que tienes potencial”. Al año y medio, me encerraron en un cuarto con ocho jóvenes, cuatro rebeldes, dos impíos y dos que estaban ahí amenazados por sus papás. ¿Sabe cuánto tiempo estuve ahí? Seis años. Mi padre espiritual me entrenó a la orilla del mar, literalmente, y todos los viernes nos íbamos a pescar, ahí le estuve haciendo preguntas, ahí aprendí muchas cosas. Pero a la misma vez, estaba guardadito en un salón, y ahí Dios me dio una estrategia. En ese entonces, le decían a Orlando El cementerio de los cristianos, porque ahí todos se olvidaban de Dios. Pero Dios se metió en aquel cuarto, ese ministerio empieza a crecer, la gente quería que saliera, pero mi pastor sabía que no era tiempo de salir al ojo público. No te desesperes porque te están entrenando para algo extraordinario. Cuando vienes a un Ensancha y oyes los números que se oyen aquí, no te frustres, Dios te está entrenando con las personas que tienes. No te desesperes porque tu entrenamiento en privado producirá algo en público.

Cuando quieras algo, busca a tu padre en lo secreto para que te recompense en público. La fortaleza en el ministerio se desarrolla cuando eres pequeño. A mí se me hierve la sangre cuando escucho: “En mi congregación tengo como 150 gatos” ¿Cómo es eso? De acuerdo al concepto que tengas de la iglesia, es la unción que Dios te puede confiar. El no confía unción de realeza si lo que crees es que tienes gatos. La grandeza en el ministerio se forma en los años de oscuridad y lo que hace ahí, determina cómo manejará la luz. Una de las experiencias más difíciles en el ministerio es aprender a manejar los periodos de oscuridad. Moisés lo tuvo que aprender. Todos los líderes que Dios llamó, los comisiona y los envía. Desde Abraham, pero lo más que el manejo fue 318 personas. Dios tuvo que esconder a Moisés en la casa de Faraón, y muchos de ustedes se sienten escondidos en su propia iglesia, crees que ya estás listo.

Dios te está entrenando en la oscuridad, lo que tienes que saber es que como Moisés llegará un momento en que vas a crecer lo suficiente que otra gente se dé cuenta que estás dentro de la casa y empiece a promoverte. Te están entrenando para promoverte. Crees que nada está pasando, pero algo está pasando que ni te imaginas, te están entrenando en la oscuridad. No importa dónde estás, sino para dónde vas. La grandeza no es lo que sucede afuera, sino lo que está sucediendo dentro de ti. Por eso es que cada vez que Dios está por promoverte, causa un aparente retraso. Antes de devolverle a Job lo que había perdido, Job lo buscó por todos lados y no lo encontró, hasta que tiene que decir que toda su religión lo había llevado a conocerlo, pero ahora sus ojos lo ven. Después que Job pasó por esa experiencia, Dios le devolvió siete veces más lo que había perdido.

El problema que estás pasando no es más que un requisito necesario para la próxima etapa que quiere llevarte. Por lo que tú has pasado, determina hasta donde Dios te lleva. Tu sufrimiento, tus dolores, tus experiencias negativas lo que hacían era profundizar raíces. Si asimilas bien las experiencias que has tenido en tu vida, te darás cuenta que lo que te fortalece son esos momentos, porque ahí es donde Dios te está fortaleciendo. Mientras más dificultades vienen, Dios te está diciendo: “Para lo que te estoy preparando, necesitas el carácter necesario”. Por eso es que no puedes retroceder en períodos de oscuridad, debes mantenerte sirviendo porque Dios está trabajando en la raíz. ¿Por qué será que el pueblo de Dios no avanza, mientras parece que el mundo sí? Pero Dios te dice: “Escribe la visión y en tablas y aunque tarde, llegará. Si te dijera lo que voy hacer, tampoco me lo creerías, así que te voy a poner a vivir con fe. Por eso es que cuando Habacuc vio lo que estaba pasando dijo: Aunque la higuera no florezca, aunque en la vides no haya fruto, en el tiempo de la oscuridad no me voy a quejar, voy a alabar a Dios en medio de este dilema, porque El me está perfeccionando en el tiempo de la oscuridad. Te están entrenando; como manejas la oscuridad, determina cómo manejas la luz. Dios se lleva a Moisés a un monte y le pregunta qué tiene en la mano. El tenía una vara y se convierte en una serpiente. Ahí no había nadie. Me imagino a Moisés diciendo: “¿qué es esto?”. Me imagino que Moisés se tuvo que haber preguntado “¿qué tiene que ver eso con la gente? Lo que no sabía es que cuando llega frente a Moisés ante Faraón, él manda a llamar a sus magos para que hicieran lo mismo. Pero tuvo que entenderlo en lo privado. Tus mejores mensajes siempre vienen cuando estás solo. Dios te ha estado entrenando.

Cada experiencia que has tenido es parte del entrenamiento que Dios te ha hecho en este tiempo. Cuando usted desarrolla confianza en privado, cuando sale al público y Goliat se aparece, dice: “Te voy a comer de desayuno, porque eso a mí ya me lo habían enseñado en privado”. Es cuando estás solo atravesando el divorcio, cuando tus hijos no quieren nada de la iglesia, es cuando dices en tu cuarto “te alabo y te bendigo porque sé que eso es parte del entrenamiento”. Es más, voy a salir al público y te voy a bendecir como que nada estuviera pasando, porque yo ya he sido entrenado en privado.

Debe tener cuidado con la gente que quiere la luz pública sin el entrenamiento. En la iglesia llegan predicadores que tienen que sentarse dos o tres años, pero algunos no resisten. Pero la visión de la casa no se puede modificar por experiencias pasadas. El modelo de Dios es que primero hay que pasar por el desierto los procesos de Dios para que cuando llegues al a luz pública puedas con lo que El tiene para ti. Si ya tuviste a tus enemigos derrotados en privado, cuando te hagan ruido en público, diles: “Llegaste tarde, porque yo ya te vi derrotado y voy a entrar a conquistar lo que Dios ha entregado a mi vida”. No puedo menospreciar los años de oscuridad. Otro principio es que debes reproducirte de acuerdo a tu género. Vas a necesitar más gente contigo, pero no con los mismos dones, sino con tu espíritu. Hay una gran diferencia entre gente que yo quiera manipular y la que tiene mi espíritu. ¿Por qué cree que nosotros podemos reflejar el carácter de Cristo? Cuando está reproduciendo gente, quiere que esa gente pueda cargar su espíritu, porque todo lo que Dios creó fue para que se reprodujera según su género.

Hay gente que no debe ser parte de tu iglesia, porque aunque tienen excelentes dones, nunca recibirán tu espíritu y tienes que discernir y a qué redil esa gente pertenece, porque no es el único pastor ni el único redil. Usted debe entender cuando alguien se va y debe de irse. No es porque sea necesariamente mala, sino que no encaja con el espíritu de esa iglesia, siempre hay unas inquietudes. Si empiezas a manipular tu ministerio basado en lo que la gente da y trae, vas a prostituir la iglesia, porque hay gente que se tiene que ir. Tienes que reproducir conforme a tu espíritu. Cuando haya gente que se quiera ir, ciérrales la puerta. Si son tuyos, se quedan, sino se van. Eso te va ayudar a no ser herido. A mí me bendijo en mis primeros años de mi pastoral, me dijo: Las ovejas son mías. Yo no tengo ovejas en el sentido de adueñarme de ellas, sino que yo colaboro con el Pastor. La Biblia dice que trabajo con Dios. Tenemos que entender que la iglesia es del Señor. A usted le tuvo que haber pasado que alguien le dice: “El Señor me dijo que me moviera de congregación”. Porque si se movió en la carne, es cuestión de tiempo que regrese, pero si era Dios de verdad… Esa actitud te cuida, usted quiere gente en la que esté su espíritu.

Quinto principio. No aprecies más los principios que la gente. Cristo no murió por reglas, sino por gente. El no murió por dogmas, sino por gente. No por concilio y movimientos, sino por gente. No puedes amar más los principios que a la gente. El murió por gente y la mayoría de líderes religiones aman más sus tradiciones que a la gente. De hecho, matan gente para ellos promoverse a sí mismos. ¿Sabe cuántos líderes están heridos en el camino? Que se dieron, se gastaron, pusieron sus familias en el altar del sacrificio. Y ¿cuántas veces te llamó el superintendente o el apóstol para saber cómo estaban tus hijos? Pero cuando faltaba tu diezmo, te llamaron en el momento. Pero nadie te llama para saber como estas en tu matrimonio, con tus hijos. Hay gente que ama más los principios que a la misma gente. Ustedes tienen que entender la composición emocional de este hombre. El tenía que salir en público y hacer una cosa, pero por el otro, tenía que escuchar a su madre. Por eso, es que cuando Jetro lo confronta, le dice: “La gente viene a mí””. Como quien dice “el que califica soy yo”. Y Jetro le dice: “Eso está mal”. Dios queriendo sacar todo esto, se lo lleva a un monte y le revela un tabernáculo. Aquí está la santidad, pero aquí está la gracia que los va a levantar. En el mismo monte que te estoy dando la ley, te estoy dando el tabernáculo. Para que sepas que la gente cae, pero tengas misericordia y los levantes. Por eso Cristo confundía a la gente, se sentaba con los pecadores. Cuando usted sabe quién es usted, se puede sentar con quien sea.

Por eso, es que Jesús les dice “no te pido que los saques del mundo, sino que lo guardes del mal”. Tienes que entender que los más grandes resbalaron, y cuando esto te pasa en tu equipo de trabajo, el mismo que te lástima, es el mismo que te sana. En el mismo lugar donde te dañan, es donde te da para que te restaures. No ames más los principios que la gente. Hay gente que tienes que poner en disciplina, pero hay que amarlos a través de su disciplina. Restaurarlos.

Sexto principio: Haz ministerio de tu miseria. Tu miseria es tu ministerio. Cristo no se avergonzó de su cuerpo lacerado, al contrario. Entra a un cuarto sin tocar la puerta y había uno que necesitaba evidencia, pero Cristo no se avergonzaba de lo que había pasado, sino le dice “mete tu mano en mis heridas”. Yo quisiera bregar con gente que ha estado toda la vida en la iglesia, pero no es así. Va llegar el momento en que la ujier de la iglesia era la prostituta de barrio; el de la alabanza, el travesti.

Las experiencias que te marcaron revelan donde estarás. Yo vengo de una familia disfuncional. Mi hermano y mi mamá son esquizofrénicos; a mi papá le dan diálisis todos los días. Yo vi a mi madre calentar una olla de agua y decir que era para echárnosla encima. No venimos de arriba, pero cuando veo la gente digo: “Yo pude haber muerto ahí abajo”, por eso sé lo que es tener algún familiar con problemas mentales. Tengo que lidiar con un hermano que cuando llego cree que soy el anticristo. Dale gloria a Dios porque aun de tus experiencias negativas en la vida, puedes hacer un ministerio de ellas. Tu unción usualmente se encuentra donde más dolor y sufrimiento tuviste. Yo tengo una palabra profética para ti. Dios te va a dar doble porción por tu aflicción. Mujeres que han sufrido, hombres que fueron maltratados en su niñez, que caminas fragmentado, herido y eso ha sido tu vergüenza. Y cuando llega el tiempo que califiques, dices no. Hoy te sano, te voy a dar una doble porción para que ministres donde más dolor hubo. Puedes indicar donde está tu unción para el ministerio cuando ves atrás. Haz ministerio de tu miseria, no tienes de que avergonzarte.

Hay gente que necesita ver tus manos heridas, tus costados traspasados, que necesita ver dónde te pusieron la corona de espinas. Hay gente que no va a creer por la elocuencia de nuestra predicación, pero cuando aparece un ungido, a decir “De ahí me sacó el Señor…” Quizás has tenido tres divorcios, tal vez nadie lo sabe, pero te estás cuestionando “mi nene tiene tendencias homosexuales, me van a descalificar”. Tal vez nadie sabe los conflictos mancomunales que tienes con tu esposa, pero hoy te digo de lo que te aflige, ahí está tu ministerio. Dios los unge para que puedan sanar al mundo herido.

Dios está sanando a gente en lo más profundo del alma. No más vergüenza, no más oprobio, no más acusación, Cristo fue el que murió por nosotros. Mujer, que te han marcado y fragmentado el alma, el Señor hoy te dice: “Hoy te sano para que sanes a otros de abuso espiritual”. Los varones que tienen que guardarse las cosas, pero hoy el Señor quiere sacarte de esa cueva para sanarte. Te está preparando para liderar equipo y Dios tiene que procesarte. Tus experiencias no han sido en vano y Dios las va usar para bendecir a otras personas.

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